Las personas que viven una vida plena, ¿cómo lo hacen?
sandramogena
Psicóloga. Terapia Gestalt
Las personas que viven una vida plena, ¿cómo lo hacen?
sandramogena
Psicóloga. Terapia Gestalt
Terapia Gestalt
Tu vida cambia de forma constante, esto es inevitable.
Hay situaciones que se presentan de repente, llegan sin haberles dado permiso (crisis, pérdidas, conflictos, enfermedades, bloqueos, inseguridades) se instalan durante un tiempo y te superan, hacen tambalear tu bienestar.
Piensas que puedes tú sola con ellas y seguro que tienes recursos, pero ya lo has intentado, libros, podcast y cursos no son suficientes, sientes que algo se te escapa…
En un mundo en el que parece que todo va cada vez más rápido es necesario conectar más contigo misma.
Dejar de estar siempre disponible, atenta a los estímulos externos y escuchar de verdad cómo te sientes.
Solo así entenderás qué te ocurre y sabrás qué hacer para sentirte mejor… mucho mejor.
Quizás nunca hayas dado el paso.
Este puede ser el momento de hacerlo.
¿Y si yo puedo ayudarte?
¡Hola!
Me llamo Sandra.
Soy psicóloga y terapeuta Gestalt (más abajo te cuento sobre esta fascinante terapia).
Mi trabajo es caminar a tu lado y proporcionarte una caja repleta de herramientas y recursos, con manual de instrucciones y prácticas, para liberarte del malestar; y si vuelve a aparecer acompañarle hasta la puerta con una sonrisa.
Imposible no escuchar mi voz interior
La pequeña Sandra, que podía pasarse horas y horas escuchando a las personas contar sus historias, tenía clarísimo que sería psicóloga…
Y así fue, estudié Psicología en la Universidad de Granada (España).
Durante la carrera la idea de que el terapeuta era alguien superior al paciente no encajaba conmigo, pero todo cambió cuando llegué a Chile…
Me apasiona viajar, he visitado y vivido en varios países del mundo. Cuando cumplí 22 años decidí hacer un intercambio universitario que me llevó a estudiar al país más largo del mundo y el segundo en el que más pan se come, Chile.
Allí conocí la terapia Gestalt, una terapia que me enamoró. Humanista y vivencial, en la que las sensaciones, el cuerpo y la aceptación de la persona son claves para estar conectado con uno mismo y lograr la actitud necesaria para vivir de forma plena (sana, equilibrada y libre).
Este contacto fue revelador, tanto que desde ese momento tuve claro que me formaría en esta terapia (así lo hice).
Después de viajar y vivir unos años fuera con mi pareja, volvimos a España y creamos nuestra maravillosa familia, con la que sigo disfrutando de la naturaleza que es vital para mí.
Soy madre de un niño de 4 años, de un bebé que (cuando escribo esto) viene en camino y de un proyecto que supone el viaje más gratificante de mi vida.
Imposible no escuchar mi voz interior
La pequeña Sandra, que podía pasarse horas y horas escuchando a las personas contar sus historias, tenía clarísimo que sería psicóloga…
Y así fue estudié Psicología en la Universidad de Granada (España).
Durante la carrera la idea de que el terapeuta era alguien superior al paciente no encajaba conmigo, pero todo cambió cuando llegué a Chile…
Me apasiona viajar, he visitado y vivido en varios países del mundo. Cuando cumplí 22 años decidí hacer un intercambio universitario que me llevó a estudiar al país más largo del mundo y el segundo en el que más pan se come, Chile.
Allí conocí la terapia Gestalt, una terapia que me enamoró. Humanista y vivencial, en la que las sensaciones, el cuerpo y la aceptación de la persona son claves para estar conectado con uno mismo y lograr la actitud necesaria para vivir de forma plena (sana, equilibrada y libre).
Este contacto fue revelador, tanto que desde ese momento tuve claro que me formaría en esta terapia (así lo hice).
Después de viajar y vivir unos años fuera con mi pareja, volvimos a España y creamos nuestra maravillosa familia, con la que sigo disfrutando de la naturaleza que es vital para mi.
Soy madre de un niño de 4 años, de un bebé que (cuando escribo esto) viene en camino y de un proyecto que supone el viaje más gratificante de mi vida.
Como terapeuta Gestalt mi trabajo es acompañarte; no estoy a tu lado para decirte qué debes hacer, estoy para guiarte en tu propio y único camino, ese que te lleva a liberarte del malestar
Terapia Gestalt
Una filosofía de vida basada en la confianza de tu propia naturaleza y en la aceptación de lo que eres, que antepone tu espontaneidad al control; tu vivencia, a evitar lo molesto y doloroso; tu sentir a la razón.
¿Qué es la terapia Gestalt?
—
La Terapia Gestalt es una terapia humanista y vivencial que considera a la persona como una totalidad y defiende su (tu) desarrollo integral.
Suena demasiado técnico, te voy a poner un ejemplo, imagina un taburete de tres patas donde todas sus patas son necesarias, de forma que si no tenemos una de ellas el taburete se cae.
Estas son las «patas» en las que se centra la terapia Gestalt:
– La presencia en el aquí y el ahora para recuperar la capacidad de poner la atención en el momento presente.
– Darte cuenta para ayudarte a tomar conciencia de qué te pasa contigo, con el otro y con tu entorno.
– La responsabilidad para aceptar lo que te sucede y hacerte cargo, siendo consecuente.
¿Por qué podría ayudarte?
—
Porque la forma en la que te percibes afecta a todo tu mundo.
Como decía Galileo Galilei: «La mayor sabiduría consiste en conocerse a uno mismo».
El proceso de terapia Gestalt supone conocerte y hacerte consciente de ti mismo, descubrirte de forma constante, explorar y recuperar tu autenticidad y espontaneidad en cualquier situación de tu vida para vivir de forma plena y sentirte mejor, satisfecha sana, equilibrada y libre.
La terapia Gestalt está enfocada en la prevención y promoción de tu salud.
Recupera el sistema de autorregulación que cada una tenemos.
Cuando naces tienes un sistema de bienestar que funciona a la perfección, pero a medida que creces y, dependiendo de la familia, la escuela, la sociedad y la vida que tienes, puede ir bloqueándose y generando distintos grados de malestar.
Cuando el mundo se siente distinto
Acompañamiento Gestalt para familias y adultos neurodivergentes (TDAH, autismo y altas capacidades)
Hay familias que, con el tiempo, se dan cuenta de que lo que viven en casa no se parece a lo que cuentan los libros, ni a lo que escuchan en los grupos de padres y madres.
Hijas e hijos que sienten todo con mucha intensidad, que se bloquean con facilidad, que no responden como se espera… ni al cariño, ni a los castigos, ni a los límites.
Intentan seguir consejos, aplicar herramientas, pero nada parece funcionar.
Y entonces llega la duda silenciosa:
¿Estoy haciendo algo mal?
A veces, lo que parece un “problema de crianza” no lo es.
Es una forma distinta de ver, sentir y estar en el mundo. Una manera fuera de lo común de vivir la realidad porque el cerebro de su hijo/a funciona y percibe la realidad de forma diferente.
Una simple etiqueta en la camiseta…
Puede sentirse insoportable, como una lija raspando la piel. Una molestia invisible que genera irritabilidad, cansancio o incluso llanto. Y no siempre pueden explicarlo: solo que “algo molesta” y no pueden concentrarse en nada más.
Lo que para otros es una fiesta divertida…
Para ellos puede ser un lugar lleno de ruido, luces y gente que sobrecarga los sentidos. El cuerpo se tensa, el corazón se acelera y lo único que necesitan es escapar a un sitio tranquilo donde por fin puedan respirar.
La hora de comer puede convertirse en un campo de batalla silencioso…
El puré con “cosas” flotando, una fruta demasiado blanda o una textura inesperada puede provocar rechazo inmediato, arcadas o bloqueo. No es capricho, es el sistema nervioso reaccionando como si eso que hay en el plato fuera incomible.
Y esto no solo les pasa a los niños y niñas.
También hay personas adultas que han pasado toda su vida intentando encajar en un mundo que no las comprende y que no está hecho para ellas.
Se sienten solas, aun estando rodeadas de gente. Han aprendido a esconder lo que saben o sienten para no incomodar; a adaptarse y enmascarar quien son realmente… porque su intensidad era vista como pesadez, y su necesidad de moverse, como motivo de enfado por estar siempre despistadas.
Nadie los acompañó en su diferencia. Una y otra vez, les hicieron sentir que ser como eran no estaba bien. Y aprendieron que, para ser aceptados, había que dejar de ser uno mismo.
Cada persona es única.
Algunas maneras de sentir, pensar o entender lo que ocurre alrededor necesitan una mirada más amable, comprensiva y sin juicios.
Por eso acompaño a estas personas que piensan y sienten de forma distinta —niñ@s y adultos con TDAH, autismo o altas capacidades— y también a sus familias.
Trabajo desde un enfoque Gestalt que pone a la persona en el centro, que respeta sus tiempos, fortalece sus recursos propios y ayuda a mejorar la relación consigo mismo y con los demás.
No me enfoco en las etiquetas, sino en lo que cada persona vive día a día.
Me he especializado en neurodivergencia a través de cursos, lecturas, conferencias y escuchando con atención las experiencias de quienes acompaño. Son mis pacientes los que nutren mi práctica y me permiten seguir profundizando día a día.
Te ofrezco un espacio respetuoso, sensible y sin juicios, donde lo importante no es poner un nombre a lo que pasa, sino entender cómo lo estás viviendo. Un lugar para descubrir nuevas formas de conectar, comprender y sentirte mejor.
Este trabajo nace de un compromiso profundo: tanto personal como profesional
Ofrecer un lugar seguro a quienes sentís que no encajáis en lo que se espera.
Soy psicóloga, terapeuta y también madre y compañera de personas neurodivergentes, lo que me permite conocer de cerca muchos de los retos y aprendizajes que acompaño en consulta. No solo sé la teoría, también lo vivo y lo aplico en mi día a día.
Descubrir una posible neurodivergencia, no siempre da respuestas inmediatas (a veces, incluso hay que atravesar el proceso de aceptar esa nueva identidad), pero sí puede traer algo que falta desde hace tiempo: una mirada nueva, más compasiva que te ayudará a entenderte mejor.
Un nuevo sentido, una nueva forma de ver las cosas.
La posibilidad de dejar de luchar contra lo que uno es y empezar a construir desde ahí.
A veces, no es que te falte una pieza del puzle. Es que estás armando una figura que no corresponde.
Soy madre y psicóloga, pero todo lo que enseñan en la carrera no sirve de mucho cuando te toca acompañar a tu propio hijo. Los hijos despiertan miedos desconocidos.
Yo me volví más preocupada y obsesiva. Temía que le pasara algo.
Cuando mi hijo fue creciendo, empezó a pasar por mi cabeza la idea de que no era un niño ‘normal’. Al principio rechazaba esa posibilidad. No quería que fuera diferente para que los demás no le señalaran.
Mi hijo era muy curioso, ansioso y obsesivo. Necesitaba respuestas para todo y que le anticipáramos las cosas. Esto le daba tranquilidad. Aprendía algunas cosas más rápido que otros niños, sin embargo, en otras parecía ir un paso por detrás. Socialmente era retraído y no le gustaban los lugares con mucha gente.
Yo luchaba y sufría por esto. Hasta que un día ya no pude mirar para otro lado. Era madre primeriza, pero había trabajado con niños.
Entendí que necesitaba conocer esa “diferencia” de mi hijo para poder acompañarle y, sobre todo, aceptarle.
Me di cuenta de que, al evitarle el dolor, le estaba sobreprotegiendo, y no estaba confiando en él. Creía que no tenía las capacidades necesarias para afrontar las situaciones por sí mismo, y no le daba la oportunidad de practicar y aprender.
Sin querer, le estaba transmitiendo el mensaje de «tú no puedes».
Habrá veces que no pueda. Pero otras muchas podrá —a su manera—, tan válida como cualquier otra.
Ahora soy una madre menos ansiosa. No he dejado de sufrir, pero el sufrimiento es diferente porque está acompañado de confianza.
¿Estás atravesando algo parecido con tu hijo/a?
Si te sientes desbordada, confundida o con miedo a equivocarte, no estás sola.
Reserva una primera sesión para conocernos.
¿Y tú qué guardas bajo la armadura, el corazón o la herida?
– Sara Búho –
Sesión individual
(Terapia Gestalt)
Un espacio para ti: un tiempo de escucha y de mirada interna
Las sesiones son el espacio de trabajo donde mejorar los aspectos de tu vida con los que no estás satisfecha.
Lo primero que hacemos es tener una sesión para conocernos.
Si puedo ayudarte empezaremos el tratamiento con sesiones individuales.
Las sesiones on line son igual de efectivas y nos permiten realizar el tratamiento desde cualquier lugar, con la comodidad de atenderte en tu casa y no tener que desplazarte.
Qué hacemos en las sesiones
Con exactitud no puedo decirte lo que haremos porque tú eres única y tu situación también, pero lo que con seguridad experimentarás son dinámicas muy vivenciales en las que tú y el conocimiento de tu cuerpo tienen un protagonismo importante, y donde tu espontaneidad y tu sentir formarán parte de la dinámica.
La terapia individual es un espacio de trabajo personal libre de juicio en el que sientes intimidad, confianza para expresarte libremente, cercanía, seguridad y la aceptación que necesitas para poder tomar conciencia de qué te pasa y qué necesitas para encontrar tus propios recursos y vivir tu transformación, esa que te aporta un mayor bienestar.

Vínculo y espacio seguro
Un lugar donde te sientes cómoda, segura y confiada.

Una forma de entender tu vida
Un camino que te acompañará siempre.

Confidencialidad
Lo que tratamos en consulta se queda en consulta, ese es su lugar.
Mi trabajo como terapeuta es acompañarte a recorrer tu propio camino atravesando las partes difíciles, integrando aquello que no te permites, favoreciendo el desarrollo de tu potencial y descubriendo tus propias herramientas con las que enfrentar los distintos momentos de tu vida.
Horarios y precios
Martes, miércoles y jueves de 9 a 13h.
Lunes y martes de 16 a 20h.
Sesión individual ON LINE y presencial
(Chapinería, Madrid)
50 minutos
55€/sesión
Resuelvo tus posibles dudas
¿Cómo sé si necesito ir a terapia?
Podría ponerte ejemplos como el miedo, crisis de ansiedad, apatía, conflictos familiares, baja autoestima, insatisfacción, tristeza, crecimiento personal y quizás te puedas sentir identificada con alguno de ellos, pero puede que no porque la lista es muy larga. Si sientes un fuerte malestar interno, da igual el motivo, sería muy recomendable venir a terapia. También lo es cuando sin sentir ese malestar quieres conocerte y hacerte consciente de ti misma.
Si te lo estás planteando esta es la mejor señal para atender tu necesidad.
Siempre es positivo acudir a terapia porque los beneficios son notables.
¿Qué necesito para poder realizar la sesión on line?
Solo necesitas un espacio íntimo donde poderte sentir tranquila y un ordenador con micrófono y cámara.
¿Realmente funciona la terapia?
La terapia es un proceso que no pasa desapercibido en tu vida porque te aporta autoconocimiento y herramientas para afrontar esas situaciones difíciles que te hacen sentir mal.
Pero no puedo asegurártelo al 100% porque una parte muy importante la pones tú y aún no te conozco. Sí puedo decirte que a todos mis pacientes les ha funcionado y ha supuesto un antes y un después en sus vidas.
¿Cómo es la primera sesión?
Es una sesión donde nos conocemos y me cuentas tus inquietudes, dudas y miedos. Y donde te doy la oportunidad de conocerme y ver si este espacio es lo que estás buscando.
¿Cuántas sesiones necesitaré para ver resultados?
Esta pregunta es difícil de contestar porque cada persona tenéis vuestro proceso y vuestro ritmo.
También va a depender del motivo de tu consulta, hay procesos más largos donde se necesita un poco más de tiempo para llegar a los resultados y procesos donde el motivo se resuelve rápido y encontramos antes la respuesta que estábamos buscando.
Con la terapia Gestalt trabajo de forma exclusiva con lo que me cuentas en consulta, con el presente, sin una necesidad de irnos al pasado ni abrir otras puertas si así no lo quieres. Y si con este trabajo obtenemos las herramientas que necesitas, el proceso termina.
¿Cuándo consiga mis objetivos tendré que dejar de hacer las sesiones?
Esta es una decisión a la que llegamos entre tú y yo. Yo te voy a dar mi opinión cuando estemos llegando al final del proceso terapéutico, pero la decisión final siempre es tuya.
Contacto
Si crees que también puedo ayudarte a ti , estaré encantada.
Sé que dar este paso no es fácil, pero lo necesitas,
¡adelante!
Rellena el formulario que ves justo aquí y en máximo 48 horas contactaré contigo para tener tu primera sesión.
También puedes llamar o mandarme un email.